domingo, 24 de julio de 2011

Crónica de un viaje dentro de otro viaje, dentro de otro viaje, dentro...

Es verdad que tengo que frenar mi cabeza.es una de las grandes certezas con  las cuales convivo día y noche. Estoy sobre una motocicleta de la cual no logro bajarme, dando vueltas una y otra vez. Mientras giro, yo no conduzco y no sé quien lo hace, mi cabeza esta hacia uno de los lados. Mi visión no está ahí, sino afuera. Entonces lo que empezas a sentir cuando logras poner en palabras que otra vez estas ahí, o que nunca te bajaste, es desesperación. La desesperación tiene que ver con una visión poco clara de todo. Y proviene de un agotamiento, como lo sugiere la palabra… cansado de esperar.  Esperar que? En este caso pensemos que tiene que ver con bajarse de la moto. Salirse del circuito, sentarse a pensar en la quietud, o simplemente disfrutarla. Pero debería ser la antesala de un gran movimiento, y ese movimiento tiene que dar muerte a la espera. No son dos cosas que pueden compartir tiempo y espacio. Pasamos mucho tiempo de nuestras vidas esperando; que llegue el cole, que cargue la mochila del baño, o que el amor de tu vida llegue. Grandes tiempos habitan nuestros días. Y si!... vos podes decirme que mientras esperas el cole, escuchas música; o mientras carga la mochila te lavas las manos. Yo te digo que en términos capitalistas estás haciendo productivo tu tiempo! Y si queres te felicito. Ahora que haces para capitalizar tu tiempo mientras la señorita que te regalo los instantes más desprovistos de pensamientos y las inspiraciones mas ondas, se va. Cuanto te desesperas pensando en lo que podría haber sido y  no fue, quizás no sea circular esta espera, ahí es donde no lo podes controlar, donde no tenes repuestos para esa mochila que ya no carga. Y ahí es cuando otra vez estas sobre la motocicleta, ella afuera, vos sin bajar, y si … otra vez.
Aca es donde grandes verdades caen, por ejemplo, “y bue… hay que volver a empezar”, empezar qué? Si estás viviendo algo circular. Si no te bajaste todavía. Para poder empezar algo tenes que encontrar la punta del ovillo, pero primero tenes que saber si el anterior en verdad se termino. Siempre es mas fácil decirlo mirando el circuito ajeno, saludando al vecino desde afuera. Y cada uno mira al otro y se justifica a sí mismo. Cae otra gran verdad: “míralo a Luis…pobre con lo que le paso y sigue adelante”. Nada es mas mediocre que usar de calmante el dolor del otro. Asi aprendemos a construir la otredad, pensando en que hay que empezar y hay que llegar, que la tibieza de los que abandonan o dejan de girar es símbolo de fracaso. Me pregunto que mierda tiene la gente en la cabeza cuando recomienda este tipo de medicamento. Porque mas allá de que viene en los mandatos, tiene un prospecto, el cual no debe solo saberse, debería reflexionarse, cuestionarse y  hacerlo propio. Inevitablemente me pregunto que me queda? Si no voy a casarme con nada de esto… y además la chica que me saludaba desde las gradas ya no esta.
No tengo respuesta… parece un comienzo, no? Pero que no implica espera, sino búsqueda.
Ah, y por último, debo aclarar que no seguire con las palabras porque estoy viajando a mi pueblo, y creo estar llegando… asi que bue… saquen sus conclusiones, a lo mejor somos millonarios…

miércoles, 20 de julio de 2011

Amigos.

Pocas constantes en la vida. La mayoría de las cosas recorren una línea irreversible, yendo de principio a fin, perdiéndose en el camino. Y claramente eso aumenta la cotización del tiempo, entre otras cosas. La buena noticia, es que tenemos cierta autonomía respecto de cómo invertirlo. Ahora bien, en esta lucha de tensiones, muchas cosas nos limitan; los recursos, la situación social en la que estamos inmersos, la cultura como parte contaminante de ella, y demás. Entre las diversas formas de llenar esos espacios temporales, se encuentran los seres que nos rodean, ya sea por una cuestión laboral, por genes, o por elección. Porque decidimos, en comunión con alguien, que eso que se respira, lo vamos a compartir. Ahí en esos momentos se gestan los mas maravillosos chistes, abrazos, emociones de múltiples índoles, cosas de las que podemos hablar cada vez que volvemos a vernos, por el simple hecho de  que están ahí siempre latente. En ese terreno todo es reversible, los enojos, los recuerdos, los retos. Porque  la conexión es muy fuerte, se construye y  se alimenta, es algo que los excede a ambos. Y mas allá de renegar un poco, en torno de lo comercial de las fechas, y los aniversarios, me dan ganas de detenerme a pensar en lo inmenso de la amistad. En las veces que uno se encuentra con un amigo, y lejos de verlo a el, encarniza, casi por reflejo, situaciones monumentales, en las que el estuvo y fue grande. Quiero aclarar que la emoción que siento al tratar de describir con palabras cosas que se sienten y punto, y viajo constantemente por amigos que vienen a mi ahora. Entonces creo en este sentimiento mutuo, nada mas que como una fuente de energía, yo creo que si hubiese un tester de energía de la buena, los momentos de carga, serian claramente todos los espacios con amigos, por más que duren un segundo. El tipo te dice “tranquilo fideo, va a estar todo bien…” y eso te pone erguido automáticamente, porque uno cree, cree y con eso basta (i love Fito!). y entre tantos sin sentidos, llamo a la reclasificación de héroes, y heroínas, para pensar que todos tenemos un Favaloro al lado, que igual que René tiene la capacidad de abrirnos el corazón, y que deja cicatrices, de esas que no se ven, pero no se borran.

                                                                      Los quiero, Fide.

martes, 19 de julio de 2011

Crónica de un encuentro con el desencuentro…

Resulta que los tiempos, no solo son internos. Sino que hay una especie de contagio, impregnación, y simbiosis, (se me acaban los recursos literarios, lo cual denota pobreza intelectual e inaptitud de quien escribe), respecto del lugar al que uno pertenece, y se mueve diariamente. Como producto se forja un ritmo, es decir, la repetición en este caso, de un cierto flujo de acciones que se ordenan y se reiteran descansando sobre cierta periodicidad. En otras palabras… la rutina. Y ahí cada lugar tiene lo suyo. Basta con situarse  en un medio, el cual no es tu habitad, o en el pueblo en el que ya no vivís hace ocho años, y al cual vuelves cada vez mas porteño y pelotudo( no digo que este no sea mi caso). Te sentas en el banco de una plaza, y comenzas a observar, no con el apetito de cuestionamiento, sino para desnaturalizar lo natural, lo dado, lo que debe ser, es decir, el deber ser. Y aparecen grandes eventos , como por ejemplo la carrera del mediodía. Este evento , no deportivo, ya que carece de institucionalidad, pone en evidencia la necesidad de puntualidad y desesperación por llegar al hogar casi antes de salir. Entonces, motos, autos, bicicletas, camionetas, y demás “etas”. todos disputando un gran prix culinario, porque claro, después de eso la jornada sigue. Y vos pensas, yo almuerzo… tipo 3, si me dan ganas… sino asesinas un carrito de panchos. Mientras todo esto sucede, notas que en ese espacio publico parquizazo, llamado plaza, ya no estas solo. Grandes cantidades de personas socialmente catalogados como “jubilados”, lo cual me enerva de manera incisiva, ya que se los reduce a una posición en el sistema productivo, ósea no son seres que merecen disfrutar de su vida y sus derechos, sino mas bien una carga estatal, ignorados a mi juicio, y aca me parece bueno opinar, ya que soy el dueño de las palabras, lo cual convierte en un monopolio literario, y con estas excusas sin sentido, me permito argumentar que escuchar a los que mas años llevan en esto de vivir, puede ser muy lindo siempre y cuando no busquemos soluciones productivas. Charlando con uno de los grupetes, notas que hasta la velocidad en el habla, la velocidad de los gestos , son ciertamente anacrónicos# y desesperantes, para jóvenes pedantes, que al mismo tiempo: chatean, twitean, postean, descargan, descomprimen, y que se yo cuanta mierda mas.(perdí la educación, pero no perdí la posibilidad de transmitir lo que siento ahora). Hallarte en estos ritmos ajenos, puede parecer insignificante, estupido, tendencioso y humanitario, o te puede parecer de una enorme sensibilidad, y hasta una parasitosis de las buenas. Tomarse el trabajo de compartir algo así, sin mas que compartir, enriquece sin enriquecer, y nos distrae de nuestro peor enemigo… nosotros. Ufff…, me agote, lo dejamos acá.

viernes, 8 de julio de 2011

Cronica de una desilusión que antes fue ilusión

Una chica cree. Mejor dicho, una chica ya no cree. Ya no sueña, ya no anhela. Siente que algo la arranco de pie y de repente se da cuenta que la incertidumbre es un sillón no muy cómodo. Se repliega repasando cada una de las cosas que pasaron , como si en el amor, el todo fuera la suma de las partes(podría pensarse a la inversa también). Y en ese afán de tener respuestas concretas, se da cuenta que en el túnel no hay salida. Que como cuando se repasa un examen de la facu y se lee tanto y se analiza de principio a fin, que lo que leemos pierde sentido , empezamos a pronunciar palabras que suenan raro. Ahi pone pausa, respira hondo, agacha la cabeza y antes de explotar en yanto grita “la puta madre”, lleva sus manos a la nuca, como quien se pierde un gol, y pone el mundo en off. Esa sensación de que ya no tiene nada, que todo lo que construyo, desapareció. Ir al cine los lunes, cenar en pantuflas, reprocharse los mates lavados. Cosas tan pequeñas que se agigantan y la aplastan. Sin embargo está convencida que desde la tristeza puede ver mejor, piensa la tristeza como una imagen en sepia, teñida de amarillo, pero con claridad. Y de pronto se pregunta: ¿Por qué algo que se construyo en tanto tiempo, desaparece en una respiración fuera de ritmo? Tal vez porque siente que la proyección de algo que va a venir, la construcción de algo que se va a construir, en fin, el porvenir; todo involucraba la vista y no la mirada. Quizás empezaron a perderse esas cosas que pasan mientras estamos aquí y ahora, algo cerca de los ojos pero lejos de ser visto. Lo malo de construir un castillo en la arena, es que uno siempre ansia poder verlo terminado y lo va imaginando, y quiere esa foto al lado. Lo malo es que hay dentro de esa aventura algo que escapa a nuestras incontrolables ganas de controlarlo todo hasta el fin y eso que escapa son las olas, es el mar, algo que crece y de repente se lleva el todo.
Entonces se encoge de hombros, y mientras por decima vez hace sonar su nariz, se da cuenta que lo que siente no es producto de lo que paso, de lo real, sino más bien de lo que nunca jamás sucedió. Que pudo construir muchos castillos de arena, pero que no pudo disfrutarse en cada forma que le daba con sus manos. Y el mar no avisa. Respira profundo, se pone de pie, y sabe que el sol siempre sale al igual que el dolor pasa, y siempre nos anteponemos a la adversidad, por suerte no tenemos tope como el volumen, o la balanza. Siempre hay cosas por las que andar, pero disfrutando el camino y sin pensar a donde vamos a llegar.

jueves, 7 de julio de 2011

Crónica de una coincicuencia.

Siempre me pregunte como es que diariamente los astros y el más allá, nos vaticinan las aventuras a las que nos sometemos cada día, y como deberíamos afrontarlas. Si, todo en la última hoja de cualquier periódico, sección: HOROSCOPO (del latin… rellenatium de ultimun paginiriumns….). Entonces empecé a construir grandes cantidades de conjeturas hasta el punto de no saber si estaba pensando o alguien habitaba mi cabeza y me estaba pidiendo una revolución!(después de cinco o diez minutos de actividad cerebral intensa). Finalmente me incline (en el sentido metafórico de la palabra) por una de las hipótesis que me pareció tenía un aval científico más serio, y ahí va:
Resulta que un tipo de cincuenta años, mas o menos, se levanta todas las madrugadas a eso de las tres, pone la pava, prepara unos verdes, y le mete café(cree que se esta estimulando). Entre los chillidos de una pava de metal, cuyo mango de madera ya no esta y fue reemplazado por nada, prende su portátil y después de un suspiro bastante largo, piensa… hoy le cago la vida a los de Aries. Y la pregunta es; ¿porque a los de Aries? Lejos de tener algún fundamento metafísico o derivado de las matemáticas celestes (suponemos que son números de color…)
El tipo una vez más volvió a intentarlo y Claudia (su actual ex) después de varios meses le dijo: “Siento que lo que vos sentís, no lo estoy sintiendo y eso me mata”. Seguido acto nuestro Nostradamus de turno entra en un paro cardio respiratorio que lo deja en carpeta medica y el jefe de redacción le dice: “ quédate en tu casa, llévate esta Dell y mándame el horóscopo diario, ahhh , NO seas muy negativo ehhhh!!!
Imagínate como se levanta este hombre, quería salir a regalar golosinas a la asociación argentina de diabéticos, esta endemoniado, en fin escribió:
ARIES: Salud: No salga de su casa, la radiación producto del desastre en Chernóbil podría borrarle las facciones de su rostro.
Dinero: Es un buen momento para refugiarse en el juego. Si va apostar juegue todo, todo. Todo!
Amor: Sea cruel. Lastime. No sienta. Jamás encontrara el amor de su vida.
Y seguido acto el tipo le dio “enter” y fue. Uno podría pensar que tontería, solo es un horóscopo…
Barrio de Montserrat, 7 am. Laura recoge el diario como todos los días, y una vez que ya se preparo las tostadas, siempre de un lado las deja más blanquitas y le manda el dulce de peras, se sienta y como muchos lee el diario de atrás para adelante. Por lo general pone el acento en los titulares, es decir, hace un pantallazo general. Pero solo se detiene en su primera vuelta para leer el horóscopo. Está convencida que la predispone energéticamente. A medida que va leyendo las pupilas se le agrandan hasta coparles todo el iris, acto seguido tiene un temblor involuntario sobre su mano derecha la cual sostenía la taza de café, el cual ahora adorna la blusa blanca que estuvo veinte minutos planchando para la entrevista de trabajo que estuvo años esperando. Seguramente no tomara el cole a las ocho menos cuarto, y tal vez no logre ser puntual en su entrevista.

De un sábado cualquiera.

Crónica de un sábado cualquiera:
Sab. 8.15 am, justo cuando podes dormir un ratito mas... y no siempre la alarma es necesaria. De repente sentís una explosión,una bocina que se traba, y la clásica seguidilla de sonidos que disparan las alarmas... a penas te da la motricidad para sacar el osico entre tanta cobija que te envuelve, miras y decís: si, le hicieron bosta el auto al vecino...
Pero no es cualquier vecino, justo ese que lo lava,lustra, contempla, y no se sino le hace el amor, y ves que el flaco que se llevo puesto le borro lo que en el lenguaje técnico seria, parte tren trasero (algo asi). empieza a juntarse gente, porque para donar algo no son muchos, ahora para mirar la tragedia salen los viejos con pochoclo a la vereda...
y alguien le tiene que avisar a este vecino que descansa y q va a tener un sabado de esos diets... y ahi entro yo, que me convierto en una espacie de mensajero del horror en las tinieblas de los siniestros automovilísticos del mas alla!
me acerco a la puerta , golpeo con fuerza y le digo (sin tacto). "flaco... te acaban de hacer mierda el auto" ( como no tengo uno, me cuesta la valoración de dicho bien tangible). responde: " noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo" "ahi voy"...
obviamente sale , se le aflojan las patitas, y por dentro piensa que no puede tener mas mala suerte( seguramente en el mismo momento, en japón alguien se entera que perdió un ser querido, capaz eso sea mas doloroso, no?)
Uno se queda una vez mas pensando, en la autonomia del azar, en lo dificil que es buscar explicaciones a hechos que se escapan de nuestro supuesto " control" "estabilidad" "proyecto futuro"... tal vez los hijos de mi vecino hoy querian ir al cine y papa esta destruido para ver eso. osea todo cambia, muta en segundo.