Es verdad que tengo que frenar mi cabeza.es una de las grandes certezas con las cuales convivo día y noche. Estoy sobre una motocicleta de la cual no logro bajarme, dando vueltas una y otra vez. Mientras giro, yo no conduzco y no sé quien lo hace, mi cabeza esta hacia uno de los lados. Mi visión no está ahí, sino afuera. Entonces lo que empezas a sentir cuando logras poner en palabras que otra vez estas ahí, o que nunca te bajaste, es desesperación. La desesperación tiene que ver con una visión poco clara de todo. Y proviene de un agotamiento, como lo sugiere la palabra… cansado de esperar. Esperar que? En este caso pensemos que tiene que ver con bajarse de la moto. Salirse del circuito, sentarse a pensar en la quietud, o simplemente disfrutarla. Pero debería ser la antesala de un gran movimiento, y ese movimiento tiene que dar muerte a la espera. No son dos cosas que pueden compartir tiempo y espacio. Pasamos mucho tiempo de nuestras vidas esperando; que llegue el cole, que cargue la mochila del baño, o que el amor de tu vida llegue. Grandes tiempos habitan nuestros días. Y si!... vos podes decirme que mientras esperas el cole, escuchas música; o mientras carga la mochila te lavas las manos. Yo te digo que en términos capitalistas estás haciendo productivo tu tiempo! Y si queres te felicito. Ahora que haces para capitalizar tu tiempo mientras la señorita que te regalo los instantes más desprovistos de pensamientos y las inspiraciones mas ondas, se va. Cuanto te desesperas pensando en lo que podría haber sido y no fue, quizás no sea circular esta espera, ahí es donde no lo podes controlar, donde no tenes repuestos para esa mochila que ya no carga. Y ahí es cuando otra vez estas sobre la motocicleta, ella afuera, vos sin bajar, y si … otra vez.
Aca es donde grandes verdades caen, por ejemplo, “y bue… hay que volver a empezar”, empezar qué? Si estás viviendo algo circular. Si no te bajaste todavía. Para poder empezar algo tenes que encontrar la punta del ovillo, pero primero tenes que saber si el anterior en verdad se termino. Siempre es mas fácil decirlo mirando el circuito ajeno, saludando al vecino desde afuera. Y cada uno mira al otro y se justifica a sí mismo. Cae otra gran verdad: “míralo a Luis…pobre con lo que le paso y sigue adelante”. Nada es mas mediocre que usar de calmante el dolor del otro. Asi aprendemos a construir la otredad, pensando en que hay que empezar y hay que llegar, que la tibieza de los que abandonan o dejan de girar es símbolo de fracaso. Me pregunto que mierda tiene la gente en la cabeza cuando recomienda este tipo de medicamento. Porque mas allá de que viene en los mandatos, tiene un prospecto, el cual no debe solo saberse, debería reflexionarse, cuestionarse y hacerlo propio. Inevitablemente me pregunto que me queda? Si no voy a casarme con nada de esto… y además la chica que me saludaba desde las gradas ya no esta.
No tengo respuesta… parece un comienzo, no? Pero que no implica espera, sino búsqueda.
Ah, y por último, debo aclarar que no seguire con las palabras porque estoy viajando a mi pueblo, y creo estar llegando… asi que bue… saquen sus conclusiones, a lo mejor somos millonarios…
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